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Andrea Soffia (OG 2006) y María Paz de la Barrera (OG 2006), hoy lideran una nueva etapa de la hotelería

hace un día

Hay lugares que tienen una historia propia y personas que se encargan de mantenerla viva. Eso es parte de lo que une a Andrea Soffia (OG 2006) y María Paz de la Barrera (OG 2006),  que hoy son parte de un proyecto que busca cuidar el patrimonio, poner a las personas en el centro y seguir creciendo.

La Andre lleva 11 años en Hotel Las Majadas prácticamente desde que comenzó el proyecto. En ese tiempo ha pasado por distintas áreas hasta llegar a liderar el area de Personas, acompañando su crecimiento desde adentro. La Maripi desde hace 8 años que trabaja junto con la Andre y ahora es parte de esta nueva etapa de expansión de Majadas Collection. Partió como ejecutiva y ahora lidera el área comercial. En octubre de 2026 asumieron la operación del Hotel José Nogueira, uno de los edificios más emblemáticos de Punta Arenas.

Con los años, ambas han ido creciendo profesionalmente, asumiendo nuevos desafíos y ganando experiencia en un mundo que cambia constantemente. Y aunque cada una ha seguido su propio camino, comparten esa historia de esfuerzo, aprendizaje y ganas de seguir avanzando. Hoy, verlas liderando y siendo parte de proyectos tan importantes es también una forma de mirar hacia atrás y reconocer todo lo que han construido en estos años. Dos lugares con historias e identidades muy distintas, pero con un desafío en común: crecer sin perder aquello que los hace únicos.

Para la Andre, una de las cosas que más la ha marcado de su experiencia en Las Majadas es descubrir que la identidad de un lugar no está escrita en un manual, sino que se construye día a día, a través de las personas que trabajan ahí. “Lo que más me enamoró es que en Las Majadas la identidad no está en un manual: está en las personas”. Haber sido parte del proyecto desde sus inicios le ha permitido crecer profesionalmente, conocer distintas áreas y vivir de cerca cómo se ha ido formando la cultura del lugar.

Hoy ambas desde su rol de liderazgo, tienen el desafío de cuidar esa identidad mientras el proyecto sigue creciendo. Y si hay algo que tiene claro es que la experiencia de un hotel va mucho más allá de sus espacios o de sus instalaciones.

“Un huésped puede olvidar los detalles del lugar, pero recuerda cómo lo trataron”. La diferencia está en los equipos, en la colaboración y en las ganas de hacer bien las cosas. Por eso, una parte importante de su trabajo es acompañar a las personas para que puedan desarrollarse, tanto en lo laboral como en lo personal.

Ese mismo cuidado por la identidad es el que hoy acompaña la llegada de Majadas Collection al pleno centro de Punta Arenas. Para la Maripi hacerse cargo de un lugar con tanta historia es una responsabilidad importante. “Desde mi rol en el área comercial, esta apertura es motivo de mucho orgullo. Es el resultado de un trabajo en equipo y una señal clara de que vamos creciendo. Al mismo tiempo, asumo con responsabilidad el desafío de que este crecimiento sea sostenible y coherente con lo que somos”.

El hotel funciona en el histórico palacio Sara Braun, un edificio ligado a la historia de la ciudad y a la época de los pioneros de la Patagonia. La idea no es transformarlo en otra cosa, sino potenciar lo que ya lo hace especial. “Lo que hace único a un hotel no se puede copiar. Es su historia, su calidad de servicio y su gente”.

El trabajo consiste en sumar experiencia en gestión hotelera, abrirse a nuevos mercados y mejorar los servicios, sin perder la esencia del lugar. También quieren que el hotel vuelva a ser un punto de encuentro para la ciudad, abriendo espacios como el restaurante y el bar para que no solo quienes se hospedan ahí puedan disfrutarlo, sino también los propios habitantes de Punta Arenas.

¿Y qué les gustaría que sintieran quienes lleguen? Que están viviendo algo más que una estadía. “Nos gustaría que quien llegue sienta que no se está quedando en un hotel cualquiera, que se está quedando en un pedazo de la historia de Punta Arenas”. La idea es que la historia de Sara Braun y José Nogueira no quede solo en las paredes, sino que se viva a través de los espacios, la atención y las personas que mantienen el hotel funcionando.

El objetivo es avanzar de a poco, elevando los estándares de servicio y cuidando cada detalle para que la experiencia esté a la altura de un lugar tan especial.

Cuando la Andre mira hacia atrás, reconoce que muchas de las herramientas que utiliza hoy las empezó a desarrollar en el Saint George’s, incluso sin darse cuenta.

Durante sus años escolares siempre estuvo metida en distintas actividades, desde la organización de la Semana Georgiana hasta la rama de ski. Esas experiencias le permitieron desarrollar el liderazgo de manera natural y aprender a relacionarse con personas muy distintas. "Al ser un colegio grande, con tantos compañeros distintos, uno aprendía a sacar la voz y a relacionarse con personas muy diferentes, sin hacer diferencias. Hoy eso es justamente lo que uso todos los días en mi trabajo con los equipos”.

Para ambas también hay una idea que sigue muy presente en la forma de enfrentar los desafíos: el derecho a lo difícil.  Esa manera de mirar las cosas ha sido clave en su recorrido profesional, porque la motiva a seguir creciendo y buscar nuevas oportunidades.

La llegada es un buen ejemplo de eso, un proyecto desafiante con una historia que merece ser cuidada y con mucho espacio para seguir desarrollándose. Tanto en Hotel Las Majadas como en Hotel José Nogueira, el desafío parece ser el mismo: mirar hacia adelante sin olvidar de dónde viene cada lugar y hacerlo poniendo a las personas en el centro, porque son ellas las que, día a día, mantienen viva su historia.

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