Cristina Schain (OG XXX), nos habla de sabores con memoria y una mesa para volver a encontrarnos
hace un díaDe una necesidad familiar nació un proyecto que hoy busca algo mucho más profundo que cocinar: crear espacios de encuentro, compartir historias y volver a valorar esos pequeños momentos que muchas veces ocurren alrededor de una mesa. El emprendimiento de Cristina Schain (OG XXX) nació junto a su hija, María Jesús, durante un momento complejo para la familia. Tras un proceso de separación, ambas debieron reorganizar su vida económica y buscar una alternativa que les permitiera sostener el hogar, pero también construir algo con sentido.
En ese camino apareció una idea que reunía varias partes importantes de su historia: la familia, la cocina, sus raíces árabes y el deseo de devolver algo de la acogida que habían recibido. El vínculo con el Saint George’s fue especialmente significativo. María Jesús fue acogida como alumna becada durante su enseñanza básica y en un comienzo, el proyecto también nació como una manera de agradecer y retribuir ese apoyo. Con el tiempo, esa idea inicial fue creciendo, tomando forma y encontrando un propósito propio.
La historia del proyecto también está muy conectada con la antigua pastoral de papás separados, donde Cristina estuvo durante siete años acompañando comunidades de vida y participando como monitora.
Ese espacio permitió que muchas personas encontraran contención, pertenencia y apoyo durante momentos difíciles. Cuando la pastoral terminó, quedó una pregunta dando vueltas entre quienes habían formado parte de ella: ¿Cómo mantener viva esa red humana? y la respuesta comenzó a aparecer en un lugar muy cotidiano, la cocina, y así comenzo su emprendimiento Donde la Cristi.
La mesa se convirtió en una manera de seguir reuniéndose, de conversar y de compartir, más allá del colegio, de las creencias o de cualquier institución. “Creemos profundamente en la idea de reencantarse con la vida a través del encuentro con otros”.
El proyecto integra recetas heredadas de su familia, raíces de ascendencia árabe y experiencias de vida que se transmiten a través de la cocina. Para la Cristi y María Jesús, no se trata solamente de preparar alimentos. Cada receta puede abrir una conversación, despertar un recuerdo o conectar a alguien con su propia historia porque “son sabores con memoria”.
Eso es precisamente lo que más disfrutan: crear espacios donde las personas puedan compartir desde lo sencillo, reconectarse con su historia personal y familiar, y volver a descubrir el valor de los momentos cotidianos.
Este trabajo se conecta además con Centro Ceapp, un pequeño centro familiar dedicado al acompañamiento y al apoyo educativo. Desde allí desarrollan distintos procesos, incluyendo el trabajo de María Jesús como tutora en diversas asignaturas y también desde un enfoque bilingüe. Así el proyecto reúne distintas dimensiones como la cocina, el acompañamiento, la educación, la comunicación y una mirada profundamente humana.
Al recordar las herramientas que les entregó el colegio, la Cristi destaca especialmente la confianza, la apertura y la acogida que recibió su familia. También recuerda con cariño instancias como la Feria de las Pulgas, que les permitió compartir parte de su historia dentro de la comunidad. Más que entregarles una fórmula para emprender, sienten que el colegio les ofreció una base desde la cual construir algo propio.
“Tomamos ese espacio de confianza y acogida, y desde ahí fuimos co-creando este proyecto, que hoy nos entrega profundas satisfacciones personales y familiares”.
Cristina y María Jesús quieren invitar a los Old Georgians a conocer este espacio que nació desde la familia, la historia y la necesidad de volver a lo esencial. “Sería un honor recibirlos, compartir una conversación, una receta y un momento que nos permita volver a encontrarnos desde lo humano y lo cotidiano”.
Porque muchas veces para volver a encontrarnos solo necesitamos una mesa, una buena conversación y algún sabor que nos lleve de regreso a casa.