Generación 2011: 15 años después, un reencuentro en Casa OGA
hace un díaHay reencuentros que sirven para ponerse al día, recordar anécdotas y darse cuenta de cuánto ha cambiado la vida desde el colegio. Eso fue lo que vivió la generación 2011 el sábado 10 de octubre, cuando cerca de 75 ex compañeros se reunieron en Casa OGA para celebrar sus diez años de egreso.
La fiesta partió durante la tarde y se extendió hasta bien entrada la noche. Hubo cóctel, algo rico para comer, chelas, vinos y hasta consomé para cerrar la jornada. Un DJ se encargó de ponerle ritmo al encuentro y un fotógrafo capturó los momentos de la noche, incluida la foto grupal que dejó registro de la generación reunida nuevamente.

Pero más allá de la música y el carrete, lo importante era volver a verse. La generación no se reunía desde los cinco años de egreso y cuando llegó el momento de celebrar los diez, la pandemia terminó por postergar el encuentro. Por eso, esta vez había mucho que conversar: ponerse al día con las vidas de cada uno, recordar historias y reconocer a esos compañeros con quienes crecieron, ahora convertidos en adultos con caminos muy distintos.
Volver al colegio también tuvo su cuota de nostalgia y para muchos, conocer Casa OGA fue toda una sorpresa. Varios no sabían que existía este espacio y no podían creer que estuvieran celebrando ahí, en el mismo lugar que tantas veces recorrieron durante sus años escolares.

La noche también tuvo un momento especial para recordar a un compañero de generación que falleció el año pasado. Un pequeño homenaje permitió tenerlo presente y compartir su recuerdo en medio de este reencuentro.
Organizar una reunión después de tantos años no es poca cosa. Entre las pegas, los estudios, las familias y las distintas vidas que cada uno ha ido construyendo, lograr que cerca de 75 compañeros se encontraran fue un tremendo logro. Para quienes estuvieron detrás de la organización, ver que la fiesta ya estaba andando, con todos conversando, bailando y compartiendo, fue una de las grandes satisfacciones de la noche.

Y hubo algo más. Para muchos, volver a encontrarse también fue una oportunidad de mirar la experiencia escolar desde otra perspectiva. No todos se llevaron los mismos recuerdos del colegio ni todos terminaron con las mismas amistades. Por eso, reunirse en esta etapa de la vida permitió abrir una nueva puerta: conversar desde quienes son hoy, reencontrarse con personas con las que prácticamente crecieron y, quizás, sanar algunas cosas en el camino.

También fue una buena muestra de lo distintas que pueden ser las vidas de una misma generación. Algunos ya están casados y tienen hijos; otros siguen estudiando, emprendiendo, trabajando en el mundo corporativo o dedicados al deporte. Hay quienes viven fuera de Santiago y otros que están en el extranjero. Historias diferentes, maneras distintas de ver la vida, pero un pasado compartido que sigue siendo un punto de encuentro.

Al final, la sensación que quedó fue la de una generación un poco más unida que antes de esa noche. Una que tuvo la oportunidad de volver a mirarse, reconocerse y descubrir que, aunque hayan pasado diez años y cada uno haya tomado su propio camino, todavía hay mucho que compartir.
Y ojalá que este reencuentro sea solo el comienzo de muchos más.