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Generación 2015: 10 años después, las ganas de juntarse siguen intactas

hace un mes

Diez años suenan a mucho, pero basta que la generación 2015 se junte para darse cuenta de que en el fondo, no pasó tanto tiempo como parece. Eso fue lo que se sintió en la reciente celebración por los 10 años de egreso, donde se reunieron más de 90 georgians: nostalgia, risas, historias nuevas y esa sensación conocida de volver a encontrarse con los de siempre. “Cuando nos juntamos, la mayoría sintió que no habían pasado tantos años”, comentan desde el comité organizador.

La organización estuvo a cargo de Diego Tamayo, Felipe Bascuñán, Macarena Fanjul, Florencia Roca, Isabel Meersohn y Josefa Araya, quienes lograron que esta junta fuera exactamente lo que tenía que ser: simple y  bien hecha.

Volver a ver caras que no aparecían hace una década fue parte importante del encanto y cada uno llegó con su propia historia: compañeros que vivieron en China, otros con proyectos personales, caminos laborales muy distintos y muchas anécdotas acumuladas. Todo eso se mezcló en una conversación que fluyó como si se hubieran visto la semana pasada.

El sentimiento más fuerte fue claro, siguen siendo los mismos solo que más grandes. “Con más historias encima, más experiencias… y esta vez en versión adulta. El lugar también ayudó a ese viaje en el tiempo porque fue en la clásica casa del carrete del colegio, la casa de Pipe Bascuñán, pero ahora con carrito de comida, bar abierto, fotógrafo y DJ. Misma esencia, distinto formato.

El feedback no pudo ser mejor, todos lo pasaron increíble, se fueron felices y con ganas de repetir. “Muchos dijeron que ojalá se repita a los 15 o 20 años de egreso”. Y aunque no estaba en el programa oficial, el carrete terminó cerca de las 9:00 de la mañana para que se hagan una idea.

Después de tantos años sin verse, lo que más rescatan es que el sentimiento de comunidad sigue intacto. “Eso es lo más bonito. A pesar del tiempo y la distancia, sigue existiendo una cercanía muy real. Somos una generación que se ríe junta y que sabe reencontrarse”. Incluso el recuerdo que mandaron a hacer (un vaso) terminó siendo más que un souvenir, ya que es un símbolo de este momento y de todo lo compartido.

Desde la OGA, celebramos estos encuentros que confirman algo que se repite generación tras generación: el tiempo pasa, pero las ganas de juntarse y la conexión Georgian siguen ahí. Y eso al final es lo que hace comunidad.

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