Joaquín Díaz Quiroga (Generación 1941) el último de los primeros georgians
hace 5 díasEste fin de semana falleció Joaquín Díaz Quiroga (OG 1941) a los 101 años y fue parte de la primera generación egresada del Saint George’s College hace 85 años. Pero esta nota no es solo para despedirlo, es para recordar lo que su vida confirma: que el Espíritu Georgiano no es una etapa, sino una forma de pertenecer.
En un año en que el colegio se prepara para cumplir 90 años desde su fundación en 1936, la partida de Joaquín nos invita a mirar más allá de una biografía. Nos invita a mirar la hermandad que comenzó hace nueve décadas y que sigue viva hoy, en cada generación.

Porque lo que nació en 1936 no fue solamente un proyecto educativo. Fue el inicio de una comunidad marcada por la fraternidad, el compañerismo y la amistad profunda. Una comunidad que ha sabido mantenerse vigente porque los Old Georgians no solo recuerdan el colegio, lo encarnan en su manera de vivir. Somos hermanos y ese es el sello.
Cuando la OGA visitó a Joaquín al cumplir 100 años, no fue un gesto protocolar. Fue un reencuentro natural entre generaciones separadas por ocho décadas, pero unidas por el mismo espíritu. En ese encuentro quedó en evidencia algo esencial: el tiempo no rompe lo que está construido sobre vínculos reales.
En el video que hoy compartimos, Joaquín recuerda a sus compañeros por nombre. Los menciona con cariño, con claridad, como si todavía caminaran juntos por el patio. Ese momento resume lo que significa ser Georgian: el compañerismo no se diluye, la fraternidad no caduca, el sentido de pertenencia no desaparece.
Por eso la hermandad ha permanecido por 90 años. Porque los georgianos han entendido que ser parte de esta comunidad implica algo más grande que uno mismo. Implica asumir un rol en el mundo de hoy: ser ciudadanos comprometidos, personas íntegras, amigos leales, hombres y mujeres que llevan consigo una manera de vivir basada en valores que trascienden generaciones.

Joaquín egresó hace 85 años y hasta el final siguió siendo Georgian. Ese es el verdadero legado. No solo una historia larga, no solo una vida extensa, sino la prueba de que el Espíritu Georgiano es un regalo que se recibe una vez y acompaña para siempre.
Hoy despedimos al último de los primeros, pero celebramos lo que permanece. Porque un colegio puede cumplir 90 años y para una comunidad, cuando es real, trasciende el tiempo.
Él fue testigo del comienzo, de los primeros años, de cuando el colegio estaba construyendo lo que hoy (a 90 años de su fundación) es una comunidad viva, extendida y fuerte. En Joaquín convivían esos dos tiempos, el origen y el presente.